GABRIELA, GIROS DEL DESTINO … TELENOVELA SENCILLA PERO BIEN CONTADA

Como en un partido de fútbol se desarrolla la pelea por el primetime de la televisión colombiana. El que va ganando, espera; el que va perdiendo, arriesga. El Canal Caracol, que hace rato encabeza el rating de este apetecido horario nocturno, juega a mantener el resultado alargando sus éxitos (Vecinos), al igual que lo hizo en el pasado (Nuevo rico, nuevo pobre) y pone en el aire historias sin complicaciones, bien contadas, con enfoques de alguna novedad (el mundo del patinaje). Al Canal RCN, en cambio, que desde Pura sangre no ha podido lanzar un éxito contundente, no le queda otra que proponer historias que se salgan de los moldes tradicionales (como El fantasma del gran hotel), con el riesgo de caer en el ridículo si la trama no es mesurada, los actores se sobreactúan o se acude a trucos baratos o lugares demasiado comunes.

En Gabriela, giros del destino, comenzando por el nombre (grandilocuente) no hay nada salido de lo común. Una patinadora ve frustrada su carrera deportiva por un conductor irresponsable que la atropella. Meses después coinciden en su lugar de trabajo y ella, sin saber de quién se trata, se enamora. Queda así planteado el drama, creando el interés del televidente sobre su desarrollo: crecimiento del amor, revelación del secreto y rompimiento, para luego empezar un largo trecho que recomponga el camino.

Respecto a los protagonistas, Gabriela (Carolina Gaitán) y Pablo (Andrés Toro), el primer capítulo los delimita en sus aspectos básicos: el físico (jóvenes, agradables físicamente, pintas informales), el social (Gabriela, de clase media baja, deportista exitosa, educación media que apenas la capacita para trabajos menores; Pablo, élite económica, se supone de excelente educación, hijo único, no trabaja en nada conocido) y el psicológico (ella, esforzada, disciplinada, alegre, con ganas de triunfar en el patinaje, juiciosa, colaboradora con los gastos de su casa; él, clásico mantenido, disfruta del dinero de su familia, sin meta alguna para el futuro).

El casting es adecuado, con la novedad de que Carolina y Andrés se estrenan en su primer protagónico. Carolina Gaitán, que viene de hacer un buen papel en Novia para dos, proyecta una imagen alegre y juvenil (increíble la pinta de adolescente que se gasta con 24 años a cuestas). Andrés Toro, sin ser el galán que paraliza el tráfico, tiene a favor su rostro de “niño bueno”. Ambos lo hacen bien en el primer capítulo, aunque Carolina se nota más fresca y suelta en su personaje. Andrés, en el accidente y en su trato con los padres, no suscita muchas emociones. En cambio, se le nota la química con Carolina y las escenas son creíbles en cuanto a la atracción mutua.

Los demás personajes cumplen desigualmente con su labor complementaria. Luz Stella Luengas y Waldo Urrego son los padres de Gabriela. Luengas recuerda su personaje de Padres e hijos, con su carácter bonachón pero esforzado, y Urrego aún no se apropia del personaje (jugador, irresponsable e interesado en conseguirle un buen partido a su hija). El antagonista (John Álex Toro, que interpreta a Ernesto) es el de más fuerza representativa. Comienza a perfilar su personaje sinuoso, en busca del premio mayor, el amor de Gabriela. Adriana Bottina hace lo suyo, apoyando a Gabriela en su trabajo y perfilándose como buena amiga. Los demás, incluyendo a Constanza Duque (flojo papel hasta ahora como madre de Pablo) sólo oficiaron de rellenos, algunos planos como Luis Fernando Múnera (padre de Pablo) y otros que prometen pero que aún no sueltan las amarras como Luces Velásquez (la jefa de Gabriela y Pablo).

De todas formas la historia cumple con su papel de agarre del televidente, con una serie de escenas en el primer capítulo que no permiten que decaiga el interés inicial. Se muestran los triunfos deportivos, el accidente (le faltó mejor elaboración), el traslado de Gabriela por Pablo al hospital, la huida de Pablo, el asedio de Ernesto a Gabriela, su ofrecimiento de trabajo, el ultimátum de los padres de Pablo para que arregle su vida trabajando por un año de operario en la fábrica (un poco reforzado), el encuentro de ambos en el sitio de trabajo y el comienzo del romance.

Escenas bien llevadas, sin excesos, con enlaces adecuados en su estructura narrativa, historia fácil de digerir, creíble, sin compliques ni mayores pretensiones, para pasar el rato, lejos de golpes militares, gripes incontrolables, reelecciones al garete y órdenes de captura internacionales. Volviendo al símil del fútbol, Gabriela… es una telenovela destinada a tener el control del medio campo con manejo de balón, impidiendo que el adversario los inquiete. Nada memorable, pero entretiene. En cambio los fantasmas del otro lado parece que se quedaron embolatados en el más allá.

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One Comment en “GABRIELA, GIROS DEL DESTINO … TELENOVELA SENCILLA PERO BIEN CONTADA”

  1. Marco Says:

    La próxima vez, estimado amigo, cite la fuente de donde transcribió el presente artículo, publicado originalmente en la revista equinoXio (www.equinoxio.org). Recuerde que aunque el artículo está bajo licencia Creative Commons, tiene la obligación de citar el autor (marsares) y la fuente. Mil gracias.


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